sábado, 18 de enero de 2014

Una campana para la Señora de Oviedo


"Nuestra Señora de los Dolores", así se llama una de las nuevas campanas instaladas en la torre de San Isidoro el Real de Oviedo en el año 2005.




Debido al deterioro de dos de las campanas del templo, sede canónica de la Cofradía del Santo Entierro y Nuestra Señora de los Dolores, se decidió restaurarlas en el año 2005. Los encargados  de este trabajo fueron los maestros fundidores de los talleres Hermanos Portilla de Cantabria.
Ante la imposibilidad de ser resoldadas se optó por su sustitución, pero dado su "valor histórico" las anteriores no se refundieron, y permanecen guardadas.

Así dos nuevas campanas llegaron de Cantabria a Oviedo. Una de ellas, la de menor tamaño (350 kilos) lleva por nombre "Nuestra Señora de los Dolores". Además de su nombre (como vemos en la imagen) aparecen grabados en ella la sagrada imagen titular de la penitencial de San Isidoro, una inscripción donde figura el templo de San Isidoro y el nombre del párroco D. José Luis Alonso Tuñón.


La otra campana, orientada hacia la Plaza de la Constitución, lleva por nombre "San Isidoro de Sevilla" y como la de la Señora de Oviedo la misma inscripción con los datos del año, parroquia y párroco. En esta imagen la podéis observar majestuosa con sus 500 kilos de peso.


Aquí vemos ambas campanas junto a la sección de cornetería de la Banda de cornetas y tambores del Santísimo Cristo de la Piedad que participó en las "Lamentatio", que desde hace dos años anuncian la festividad de Nuestra Señora de los Dolores desde el campanario de San Isidoro el Real de Oviedo.


Junto a ellas otra pequeña campana completa el campanario de San Isidoro, con unos 150 kilos ,  y que data del año 1853.

Las campanas de San Isidoro fueron de vital importancia en la ciudad de Oviedo. Desde su campanario se alertaba de los temidos incendios que se producían en la ciudad. De ahí que la Señora en su Soledad el Sábado Santo vaya siempre acompañada por un grupo del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Oviedo, pero eso es otra historia que bien merece un artículo nuevo.

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